El blog de Jorge Olivera Castillo

Periodismo independiente desde Cuba

Furia ciudadana

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La revolución acabó con el analfabetismo, aplicó la urbanización a gran escala saltándose varias etapas del desarrollo y decidió que la burocracia fuese la principal fuerza productiva. Todavía el eco de esos “éxitos” se escucha nítido, reverberante, para que nadie dude, para que nada empañe el brillo del asombro, para que la autocomplacencia de los mercaderes de la fantasía alcance el cielo y las estrellas.

El dogma es infalible, frío como la oreja de un cadáver. Todas esas certezas emanan de su centro. Hay que confiar en esas ráfagas de triunfalismo disparadas con cañones de largo alcance y aplaudir en medio de la metralla. Es una orden que pocos discuten. La mayoría obedece, más tarde se rebela- a discreción- con la ética escondida en la suela de los zapatos y la moral manchada con todos los miedos del universo.

Debajo de esas glorias, bulle lo insulso. Es presumible que así sea porque las palabras pierden el rumbo y terminan en vanas alegorías sin puntos de contacto con la realidad.

Fuimos alfabetizados, es cierto, pero y entonces, ¿por qué en vez de hablar se grita?, ¿cómo entender que un graduado de preuniversitario se devane los sesos en tratar de escribir correctamente la palabra “ortodoxia”?, ¿romper centenares de teléfonos públicos de la Ciudad de La Habana es parte del acervo cultural? , ¿Y qué decir del hábito de sacar a los animales domésticos al medio de la calle para que satisfagan sus necesidades fisiológicas?

La alarma no es al azar, el asunto es que cada vez más nos adentramos en un universo de marginalidad con todas las vías de escape clausuradas. Hay que acostumbrase a vivir en una sociedad fracturada y proclive a ejercitar las formas más rudimentarias de la convivencia. Valdría la pena preguntarse, ¿cuenta con alternativas reales para volver al cauce de la civilización? .Evidentemente no.

El ambiente está saturado por un mar de influencias negativas que se reciclan periódicamente reproduciendo costumbres y posturas degradantes. A estas alturas, el uso de un lenguaje correcto, la atinada disculpa, el trato cívico, son categorías sin ninguna vigencia. La cotidianidad se rige por códigos con muchas aristas del reino animal.

Una disputa por un asunto banal que concluye con una puñalada, hace tiempo que no es noticia. El cirujano que forcejea en la entrada del ómnibus para llegar a tiempo al salón de operaciones, es tan normal como tomarse un vaso de agua. Un vecindario inundado de aguas albañales sin el más mínimo indicio de preocupación, es parte de una imagen multiplicada por doquier. Esa es la dinámica que sintetiza un desastre imposible de cuantificar dada su magnitud.

Los números reales permanecen en el interior de una caja fuerte, delante de los reflectores siguen las estadísticas falsas y los discursos sublimes.

El hombre nuevo, que manufacturó el socialismo, tiene demasiados desperfectos. Es peligroso y taimado.

Puede que haga patente su devoción por los fundamentos del partido comunista, incluso hasta se decida a militar en sus filas, pero también dejará constancia de sus instintos en el lugar indicado.

Irá por decantación a la periferia de la existencia donde casi todos sobrevivimos. Unos con voluntad de titanes tratando de hallar fragmentos de apacibilidad en medio del cataclismo y otros tímidamente como el ratoncillo en la jaula del león.

La rabia explotará, nuevamente, sobre algún teléfono, se diluirá en alcohol barato y sexo, quizás en broncas, asaltos, obscenidades orales o escritas en las paredes. Después, es posible que se sienta un alivio pasajero.

La telefonía pública está en crisis. Los jóvenes salvajes le dan duro, con furia como a su peor enemigo. Y eso que en Cuba la educación es gratuita.

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Written by Erik

noviembre 27, 2008 at 12:29 am

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El enemigo en la casa

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Varadero se embellece por dentro y por fuera. Las remodelaciones, la limpieza, los retoques al mobiliario, el saneamiento de arenas y rincones. Todo marcha de maravillas. Es lógico. En esos perímetros son otras las leyes, otros los compromisos, diferentes las perspectivas. Allí los proletarios tienen fe en causas más tangibles que ese marxismo tan fugaz como el suspiro. El credo que abunda está escrito con un alfabeto sin las peculiaridades de la ideología comunista.

Se reza porque vengan más turistas, preferiblemente dadivosos y sensibles a esas historias tercermundistas contadas en primera persona. A discreción deben saber el intríngulis de las tragedias personales de esos camareros dispuestos a servir en bandejas de plata las mejores ofertas culinarias y a ponerle delante de los ojos la realidad cruda, con los aderezos propios de quien se desdobla en una multiplicidad de roles con tal de ganarse el pan en ese reducto del paraíso.

Gerentes y subordinados se disputan, de acuerdo a su categoría, el pastel de dólares o euros. Hay material para darle movimiento al motor de la esperanza. Este año se espera una notable invasión de visitantes foráneos.

Según partes oficiales la cifra se estima superior a los dos millones. Sobre estas valoraciones se edifican planes de todo tipo. Mayores propinas para invertir en algún negocio ilícito, superiores las posibilidades de obsequios, máxima optimización para el ejercicio de la estafa, aumento del margen para trabar amistades y conseguir una carta de invitación, y echar los primeros cimientos para concretar un matrimonio fraudulento, pero de máxima utilidad en el intento de residir permanentemente en cualquier parte y venir de visita.

No importa que la empleomanía ostente el carnet de la Unión de Jóvenes Comunistas o milite en las filas del Partido del mismo signo ideológico. Esa es la coartada para colarse en la fiesta y bailar con otros ritmos ajenos a los que retumban en las áreas laborales adscritas a la moneda nacional. Allí la danza es descalzo y sobre brasas de carbón.

Varadero, desde la década del 90 del siglo XX, cayó en manos del capital. Desde entonces no hay discurso patriótico que rompa ni tan siquiera una ventana, ni arenga revolucionaria que traspase el blindaje del principal emporio turístico de la Isla.

Muchos de los huéspedes que se esperan en la temporada alta, que comienza en diciembre y concluye en abril, terminarán convenciéndose que Cuba no es ese país que la prensa occidental describe como un enclave perdido en las neblinas de ineficiencia y la represión.

Para que no alberguen la menor duda, los hoteles Tuxpan, Oasis, Las Morlas y Breezes Varadero están bajo los efectos de una brigada de reparación y embellecimiento. Deben estar disponibles cuanto antes. Seguramente en Toronto, Roma, Londres o París se encuentran los inquilinos.

De cierta forma este sitio de esparcimiento (para extranjeros) contribuye a romper con el molde socialista que todavía proclaman políticos y monigotes. La diferencia de clases está a la vista.

El flujo de divisas para mantener el status quo, basado en códigos de libre mercado a la usanza tercermundista y con las degradaciones propias de una espontaneidad al margen de normativas legales, está garantizado. Hay economía sumergida, descontrol e ilegalidades para rato.

A decir verdad, esas parcelas de relativa abundancia han menguado el alcance de una publicidad cada vez más anacrónica. Insistir en que se construye el mejor proyecto social del orbe, es rendirle honores a la fábula.

Poco a poco el capitalismo se come a la revolución. Eso sí, la digestión, por ahora, es lenta. La boca del capital todavía es pequeña, pero las cosas podrían cambiar más rápido de lo esperado y Cuba no es China.

Para disgusto de los patronos no hay marcha atrás. Emprender el camino de retorno es decisión de locos. En sus trajines de buscar soluciones a medias entre las malezas de la ortodoxia, ¿habrán extraviado la cordura?

Written by Erik

noviembre 23, 2008 at 12:31 am

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Cuba real, Cuba virtual

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Cuba impresiona. No hay obstáculo infranqueable. Todos los problemas tienen solución. Hay un almacén de parches, ideas, letras mayúsculas, papel y bocinas en función de darle el mayor viso de credibilidad a las correcciones para enderezar al sistema. En esos rubros la escacez es una mala palabra.

Es natural que haya un buen surtido de burócratas y comediantes para escenificar el guión que los dramaturgos del alto mando confeccionan, sin notas al margen y con un asombroso poder de síntesis.

Ahí está el periódico Granma desbordándose en proposiciones mágicas, teorías concluyentes y vaticinios que pintan el futuro con los colores del Edén. Es una de las aristas para la seducción a ultranza. Hay que creer en esos párrafos que describen la musculatura del socialismo, aunque entre línea y línea se divise el aparato del aire artificial y el vendaje para sellar el orificio.

Los éxitos de la próxima zafra, la inminente construcción de cientos de hidroeléctricas en las más de 230 presas, la espectacular recuperación de la agricultura, el sobrecumplimiento en la recepción de turistas, la favorable evolución del Producto Interno Bruto. Esa es la tónica con que se quiere mantener una estrategia basada en tergiversaciones y triunfalismos, hoy aceptados por una exigua minoría y rechazados por el grueso de la población.

No por gusto las preferencias del público van dirigidas a la página deportiva y a la cartelera de la televisión. Después, el tosco fraccionamiento y el engarce con el clavo situado en una de las paredes del servicio sanitario. Más que una costumbre es el llamado del ahorro. Leer lo imprescindible e higienizar lo mejor posible. Doble función por un precio que oscila entre 0.20 cents. y un peso, ambos en moneda nacional, este último importe correspondiente al mercado negro. No es casualidad que todos persigan a la prensa escrita. Razones sobran.

Desde esas latitudes, Cuba asombra por sus logros intensos, el pronóstico alentador y la felicidad disuelta en cada rostro. Del fotorreportaje, del comentario de ocasión, de las noticias radiofónicas o la cobertura audiovisual, parten los hilos de una madeja con la cual se intenta cubrir una realidad y vender otra.

Por mucho que sea el empeño, finalmente salen a la palestra las complejidades de cualquier sociedad moderna. Con el fin de ocultar las sombras se ha creado una realidad virtual cada más alejada de lo terrenal y lo razonable.

Es un juego parido por la demagogia dado en buscar un equilibrio entre una proyección de poder de tintes totalitarios y la ingente búsqueda de remedios psicológicos para una población que se desenvuelve en un radio de acción limitado y aplastante.

Hacer creer que la revolución continúa siendo el único puerto seguro, a través de recurrentes campañas publicitarias, reciclamientos de medias verdades y omisiones de escándalo, es una actitud que desfigura el sentido común en grados superlativos.

El cuento es cuento por más que se le quiera dotar de fiabilidad.

La prensa oficial refunda, en cada edición, a Cuba, por los menos en cuanto a eficiencia, solución de problemas sociales urgentes, rectificaciones, esperanzas.

Últimamente hasta abordan, con sus respectivas acotaciones, zonas críticas del sistema con tal de regenerar el tejido de la responsabilidad perdida entre tantas muestras de vasallaje.

La censura es como el oxígeno del régimen. Es lógico que no exista, en este espacio, apenas margen para un cambio de percepciones. La apuesta es seguir bajo la misma arquitectura cueste lo que cueste.

Por miedo, los rehenes persistirán en el ejercicio del silencio, continuarán deslizándose por debajo de las cercas de la unanimidad como mejor lo puedan hacer. Con mucho histrionismo y astucia.

Entre los forcejeos del destino, Cuba en la memoria. No la insoportable y difícil, sino la menos calamitosa. La del periódico Granma o la que destella en las páginas de Juventud Rebelde. Millones de coterráneos añorarían un recorrido por esa nación. Allí funciona mejor el socialismo.

Written by Erik

noviembre 21, 2008 at 12:30 am

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Trago amargo

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El tono es diferente, la cobertura discreta, el lenguaje más bien parco y asido a la órbita de una gestión plagada de desafíos y signos de interrogación. En estos perímetros transcurre la cobertura mediática- de los medios oficiales cubanos- al inminente estreno como presidente de Estados Unidos de Barack Obama.

Evidentemente es un trago amargo, una realidad que impulsa a la adopción de otros códigos en el arte de la confrontación.

La nomenclatura debe reinventar su discurso a partir de un escenario que, en buena medida, echa por tierra su más caras motivaciones para la legitimación. Muy pronto, un afronorteamericano asumirá la máxima autoridad en la única superpotencia del mundo y eso, arrastra una serie de repercusiones que podrían generar grandes y pequeñas revoluciones allende las fronteras, de índole cultural, sociológica y política.

Cuando la historia se refiera al largo mandato del partido comunista en Cuba, tendrá que identificar entre las causas del fenómeno, el inicio y desarrollo de una política basada en la estimulación de un diferendo, manejado a conveniencias y con base en escenarios de crisis, en su mayoría con un grado de artificialidad concluyente, pero de indudables réditos políticos.

Sin la paranoia del discurso oficial que insiste en una guerra sin materializar y un bloqueo con más orificios que un queso Roquefort, no habría tal revolución. ¿Cómo habrían escondido la natural ineficiencia del sistema?, ¿Con qué coartada hubiesen convencido al mundo, de la necesidad de mantener al país bajo normativas muy similares a la de un centro penitenciario?

El hecho de que un ciudadano de la raza negra haya obtenido una rotunda victoria en las urnas, ofrece una lección de madurez del pueblo norteamericano y potencia la capacidad de renovación y excelencia de la democracia estadounidense.

Barack Obama, es uno de los frutos del sueño del reverendo Martin Luther King, que aspiraba a la redención del negro, en una sociedad que lo discriminaba brutalmente. En algo más de 45 años, se cumple otro de los anhelos del líder religioso, expresados en el memorable discurso realizado el 28 de agosto de 1963, cinco años antes de ser asesinado por su militancia antisegregacionista. El electorado no dejó margen para las dudas, el color de la piel no fue óbice a la hora de elegir al que consideraron el mejor para dirigir los destinos del país.

A partir del suceso, será complicado sostener los mismos niveles de manipulación que sobredimensionaban los puntos negativos de esa sociedad, entre ellos el racismo. Incluso esto obliga a una reconsideración en intramuros. La representatividad de los cubanos del mismo origen étnico que Obama, en las principales instituciones del estado, tanto políticas, militares como económicas, es irrisoria. Al tener en cuenta que en Estados Unidos son alrededor del 13% y en Cuba más del 50%, sobran los comentarios. ¿Dónde hay más prejuicios raciales?

Recientemente, en uno de los programas radiotelevisados que funciona como plataforma del poder central, se trajo a colación la probabilidad de que Obama corriera la misma suerte de Luther King. Más que un comentario intencional, el asunto pudiera representar un deseo, de acuerdo a una valoración objetiva tanto de la estrategia como de los fines de la élite que gobierna en Cuba.

Obama no conviene. Es una piedra en el zapato que impedirá seguir el ritmo de las discrepancias tan útiles para desviar el foco de atención y asumir el papel de víctima. Bush termina y el socialismo está en harapos, pero todavía en pie. A partir de enero de 2009, las cosas pueden tomar otro cauce. El nuevo presidente ha dicho que tenderá la mano. De este lado no se sabe si le imitarán. ¿Un gesto civilizado o una mordida?

Aún es temprano para saberlo. Ojalá estén pensando en la primera opción.

Written by Erik

noviembre 19, 2008 at 12:35 am

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Asegurando el futuro

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La revolución bolivariana va a aminorar la marcha. Hugo Chávez lo anuncia con la mirada puesta sobre el último recibo de las cuentas. Su fortuna decrece y poco puede hacer para detener las pérdidas. Aunque puso a la actual crisis financiera internacional en la zona de los asuntos sin importancia, ahora confirma que Venezuela debe prepararse para los efectos de la contracción económica y sus correspondientes costos sociales.

El precio del barril de petróleo cae sin control y el chavismo tiembla. ¿Cómo mantener el ritmo de gastos para los programas asistenciales y educativos, el elevado desembolso en la adquisición de armamento soviético y la sustentación de un área de influencia regional a golpe de regalías y seductoras propuestas comerciales?

La clase dirigente en Cuba no se queda de brazos cruzados, sabe que gran parte de su legitimidad y supervivencia tiene el olor del crudo venezolano. Teme un recorte en los suministros. Por eso vuelven a tocar la puerta del Kremlin y por otro lado le cursan una invitación urgente a Hu Jintao para que venga a La Habana.

Buscan un asidero más seguro en un mundo secuestrado por la inestabilidad. Es mejor la sombra de cualquiera de estos colosos que la luz artificial de un presidente dado al alboroto y con una proyección de poder muy por encima de sus posibilidades.

Los acontecimientos que suceden alrededor del asunto inclinan a pensar de esta manera. La nomenclatura hace ajustes en la agenda apremiada por la probable precipitación de los contratiempos que dejen a la Isla en medio de una encrucijada de extrema vulnerabilidad.

No se debería menospreciar la relativa importancia estratégica de Cuba, en términos no tanto militares como políticos. Todavía, a pesar del desgaste y los desaciertos, sigue considerándose un referente de la izquierda, fundamentalmente por la simbología que entraña en un contexto geográfico idóneo (90 millas de los cayos de la Florida) y una capacidad de beligerancia, más retórica que real, pero que llega a insertarse dentro de un esquema de mucha utilidad para países que buscan, bien detener, equilibrar o afrontar el poderío de occidente, en especial, de Estados Unidos.

Parece que la suerte vuelve a alumbrar a la élite de poder a la hora de encontrar patrocinadores. De alguna manera a Rusia y a China les conviene brindar ciertas atenciones a Cuba. Saben que es una especie de tótem para los viejos y nuevos baluartes del socialismo en los cinco continentes. Además la región latinoamericana, poco a poco, se ha convertido en una productora neta de gobiernos afiliados a esas doctrinas, que van del ejercicio de la ortodoxia excluyente hasta la socialdemocracia en sus diversas categorías.

Latinoamérica ha ido adquiriendo importancia en el tablero de la geopolítica. Beijing y Moscú alternan jugadas en lo que pudiera ser la reedición de otros capítulos de la guerra fría.

Más allá de las oportunidades de concretar negocios redondos. Hay intenciones de articular un frente ideológico contrapuesto a los centros del capitalismo mundial. La primacía nuevamente se disputa fuera de las fronteras de las naciones en conflicto.

Cuando la revolución de Chávez comience a perder velocidad-y parece que no habrá que esperar mucho tiempo para constatarlo-otras poleas se moverán para mantener viva la probabilidad de que otros países queden lo más alejados posible, de la influencia norteamericana. De hecho, el plan ha entrado en funcionamiento con evidentes muestras de implicación y sentido de una estrategia sin marcha atrás.

La dirigencia comunista en Cuba ha salido a buscar insumos para consolidar la sucesión y retocar el socialismo. A juzgar por los hechos, las cosas van por la vía del éxito.

El circo continúa. Los tickets ya están la imprenta. Moscú pone el papel y la tinta viene de China. Para los pusilánimes la entrada es gratis. Solo se les exige dos millares de aplausos y sonrisas de todos los colores. Una curiosidad: nunca sobran capacidades.

Written by Erik

noviembre 19, 2008 at 12:29 am

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Lo de nunca acabar

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Las ilegalidades sobreviven. Cambian de estilo, se transforman, pero no se extinguen. Todavía hay margen para escabullirse de las penurias con la ilegitimidad a cuestas y también para que los estafadores consuetudinarios continúen cosechando éxitos.

Es que la sociedad está prostituida, sin brújula moral y divorciada de la ética. Son las condicionantes impuestas por un diseño político y económico escapado de la sensatez e inmejorable en el arte de repartir la pobreza con equidad y el manual de las consignas patrióticas en letras mayúsculas para prevenir equivocaciones y olvidos.

Los tiempos indican que es preciso adoptar otras tácticas, mejorar el camuflaje, afinar el olfato para detectar el peligro a mayor distancia. Hay una ley marcial que se escurre por debajo de editoriales y llamamientos. Por eso el hecho de toda una revolución en aras de inventarse cómo burlar el cerco.

El cubano no pierde la perspectiva, se arriesga, persiste en ser un huésped de la ilegalidad. Sabe que esa es la alternativa, la única, mientras el estado no desate los nudos del excesivo control, la centralización a ultranza y el burocratismo

No existen atajos legales para esfumarse de la miseria. Ahora han puesto a la entrada de esos caminos ilícitos con miles de huellas y complicidades, más “chivatos” y policías como una manera de cazar infractores a diestra y siniestra.

Muchos han caído en desgracia, bien por lucrar o simplemente por inventarse una vía de supervivencia en el lado opuesto de la legitimidad, pero la victoria del régimen está lejos de una definición exacta. Aunque se empeñe en correctivos, la sociedad tiene su propia dinámica ya asentada sobre bases por el momento inamovibles. Detrás de la pared del terror hay vida, quizás inmunda y precaria. Allí es donde se encuentran las claves de una nación degradada a niveles alarmantes.

El sistema reproduce sus fallas. Anuncia novedades y siembra mayores podredumbres. Es parte de un ciclo que ha sumido a tres generaciones en la duda y la impotencia. En el mismo sitio del espíritu revolucionario crece la doble moral, la apatía, el mandato natural de tener que ser un reo de la deshonestidad.

La escacez de hoy es otro sablazo que hiere de muerte al futuro. Por más que se quiera pensar en un amanecer, la memoria se tiñe con el color de la noche.

Eso debe tenerlo presente el que se las ingenia para vender el paquete de café de la cuota racionada con el susto reflejado en la mirada y el padre de familia sorprendido in fraganti cuando intentaba encontrar un comprador para un par de rústicas artesanías.

Son la gente de la periferia, los menos favorecidos dentro del perímetro del socialismo que es lo mismo que decir selva.

Los más aptos sobreviven y hasta amasan fortunas a cuenta del ejercicio del robo en sus múltiples facetas.

Todos corren peligro, pero hay que seguir en el “campo de batalla”. No hay opciones. Si algo salta a la vista en la actualidad es que el desabastecimiento ha generado nuevos empleos, por supuesto ilegales.

En las largas filas de los agromercados estatales reapareció el “colero”. Éste personaje típico es el que marca para dos o tres presuntos familiares. Pernocta a la intemperie toda la noche y la madrugada custodiando su puesto. Por cada cliente cobra entre 20 y 40 pesos cubanos. Por ahora le es imposible extender sus servicios. “Esto tiene que ser “suave”, sin ambiciones,  que la cosa está que arde”, me dijo una persona que se dedica a estos menesteres.

El estado patea el avispero buscando el orden. Los vuelos por la geografía de la ilegalidad tienen otros itinerarios y los mismos protagonistas. El delito es una hermandad, una filosofía de la resistencia que sobrevive a decretos y carencias. En relación a esto siento la tentación de ser absoluto, como el poder del partido comunista. Una comparación fiable y penosamente grotesca.

Written by Erik

noviembre 13, 2008 at 11:18 pm

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Esceptisismo

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España tiende la mano. Cuba, el revólver cubierto con un pañuelo de seda y la ojeriza bajo el camuflaje de una amabilidad con los mejores atributos.

Es así que se estructura una negociación que más bien parecen concesiones unilaterales. Madrid apuesta por el apaciguamiento. La Habana recoge el producto y promete un pago a plazos, sin apuros.

Es una transacción ardua y con síntomas de poner en el candelero las llamas de la estafa. Al calor de lo que se anuncia, el socialismo es el único derrotero, la vía que se busca pavimentar con la cooperación española para seguir la marcha por el devenir de la historia.

La nomenclatura insular no se excusa por nada, ni ante nadie. Se proyecta como mejor lo sabe hacer y como lo ha hecho siempre. Delante de la racionalidad el capricho, en el reverso de la honestidad la abyecta manipulación, primero el orgullo y después los leves tonos de la modestia.

Ese es el esquema que vuelve a la palestra para escenificar una parodia de convenio donde el compromiso queda suspendido sobre una cuerda floja. ¿En que fecha el régimen cubano dejará en libertad a los presos de conciencia?, ¿Cuál el día en que se eliminen las restricciones para salir y entrar libremente al país?, ¿Cuándo el momento de ver una ley que permita el trabajo particular, sin trabas absurdas, ni asedios delirantes?

Son temas puntuales que los representantes de la Isla se empeñan en disolver con evasivas, y si lo tienen a bien, con mínimas y esporádicas entregas.

Aunque se derroche esperanza, es poco el espacio para pensar en un equilibrio en cuanto al “toma y daca”, inherente a cualquier transacción de índole económica o política.

La élite de poder cubana es pródiga en exigir y miserable a la hora de dar. Su postura se fundamenta en un egoísmo sin límites si las solicitudes rozan los mecanismos de control absoluto y todo un diseño en función de obtener, a bajo costo, el sometimiento de la sociedad.

El viceministro cubano para la Cooperación y la Inversión Extranjera Ricardo Guerrero, lo ha notificado sin rodeos: “La Isla aceptará la cooperación de cualquier país de la Unión Europea (UE) si practica la “línea” ya iniciada por España”.

En síntesis, no hay nada definido de antemano respecto a que- en breve- exista el marco para una negociación seria y responsable.

Cuba asume una posición de fuerza más cerca de la ruptura que de la intención de formalizar un diálogo amplio y de tangibles resultados en las áreas de mayor conflictividad.

En un inicio la impedimenta para llegar a acuerdos era la eliminación de las sanciones diplomáticas establecidas en el 2003 a instancias del encarcelamiento de 75 disidentes a largas penas de prisión. Finalmente fueron suprimidas en el año en curso.

No sería sorpresa, si a través de España no consiguen el nivel de resultados políticos estimados, o sea lograr que el mayor número de naciones del boque continental sigan las pautas del gobierno encabezado por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que desempolven un ultimátum con la finalidad de pedir la anulación de la llamada Posición Común de 1996 que condiciona la completa normalización UE-Cuba a cambios tangibles en la economía y en el ámbito de los derechos humanos.

Lo más sensato al observar el desarrollo de los acontecimientos es refugiarse en el escepticismo.

No es una decisión tomada al azar. El lenguaje y las actitudes son reveladores de una estrategia sin puntos de contacto con desenlaces más o menos pragmáticos, transparentes y equilibrados.

Los usufructuarios del poder en Cuba quieren permanecer en su sitio. Juegan a la confrontación y al desafío como una manera de legitimarse. Lástima que sigan en las redes de ese cruel pasatiempo.

Written by Erik

noviembre 12, 2008 at 11:17 pm

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